Soy usuario de las camionetas. Diariamente suben gentes a comunicarle a usuarios/as y ciudadanos/as un mensaje religioso.
Una mañana, tomé la camioneta de la ruta 2. Había un tipo mayor. Vociferaba contra la Iglesia, la Biblia, los militares, la religión y los evangélicos. Los ricos y el imperialismo; de paso a favor de Árbenz, Arévalo y la Revolución de Octubre. Hacía una crítica a las instituciones y centros del poder, símbolos, costumbres, creencias, ideología y tradiciones del proletariado de un sistema productivo y social, en general preindustrial, y en algunos casos como el del agro, aun semifeudal (si se considera la situación agraria con su conflictividad social, la situación laboral del campesinado y que la mayoría de compatriotas subsiste de la “economía informal”). “ ¡Obama es el perro de Reagan!” –exclamaba –“ ¡Los curas se meten a las niñas debajo de la sotana!”,” ¡No conocen la historia!!!” –gritaba- y la señora que iba a la par se cambió de lugar. ¡Sshh!!! ¡Sho vos!!! –le gritaban, con el lenguaje que le imponemos a todo- Aquello me hizo revivir, lo que me ocurrió hace no mucho. Iba al trabajo, un centro comunitario para prevenir violencia en El Milagro, en un bus de su ruta. Iba un tipo. Mediana edad, con Biblia en mano. Su discurso, descalificador: Los homosexuales no heredarán el reino de Dios. Los que tienen titulo no tienen nada porque no tienen a Dios en su corazón. Los católicos irán al infierno por idólatras. Las prostitutas tampoco heredarán ninguna tierra prometida. Que moriremos, que somos malos; a menos que antes de que se suba un marero a darnos muerte (eso recuerdo del discurso), nos volvamos heterosexuales, dejemos la soberbia de ser profesionales (si podemos), que nos volvamos protestantes para no idolatrar, que olvidemos el maltrato machista que sufrimos y reafirmemos nuestro valor como esposas para varones que Dios dio. Es decir, un discurso discriminador y descalificador de numerosos actores sociales, con prejuicios, estigmas y violencia. Entonces decidí criticar su sermón sin insultarlo. Recibí gritos acusándome de drogadicto. Al pasar a recoger los panfletos repartidos, llegando a mi; escuché amenazas y sentí golpes en la cara y espalda, sangre correr por mi nariz salida de lugar, y mis lentes oscuros habían quedado tirados en el suelo precario del transporte. El tipo desapareció, paré una patrulla y me llevó a una clínica estatal.
El mito judeocristiano, convertido en religión, discurso social y tecnología de poder (prácticas para mantener control social según Foucault), se torna en medio para expresar y reproducir arraigadas formas de relación social. La violencia, el patriarcado, la misoginia. Autoritarismo, represión, autocensura y censura. Racismo (según Foucault, es usar lo distinto del otro como excusa para dominarlo). En ese contexto, hay un sujeto que lucha por triunfar, asumir una identidad, un proyecto vital y dotar de sentido a su existencia. A veces fracasa y otras no. Quien afirma tener un proyecto ético y de vida (supuestos testimonios de haber abandonado el criminen para entrar al rebaño), asume su transformación, su construcción como sujeto y por lo tanto una esperanza. La Fe en un mundo mejor del que padece, de la mano de un Redentor. ¿Está este sujeto religioso triunfando ante su existencia precaria que anhela transformar mediante el camino de Fe que eligió? ¿O está sucumbiendo ante sus contradicciones, y violencia que aprendió de la sociedad?
La mayor necesidad del pueblo guatemalteco es transformar sus formas de relación social. Esto supone nuestro mayor reto como ciudadanos en construcción y es la principal estrategia de hoy para todo gran transformador y reformador social.
FUENTES PARA EL ARTÍCULO:
1. González, Mariano (2004). La Construcción del Sujeto y la Esperanza. Análisis de tres textos surgidos del Conflicto Armado Interno. Maestría en Psicología Social y Violencia Política, Escuela de Ciencias Psicológicas USAC. Guatemala
2. Foucault, Michel (s/f). Genealogía del racismo.
3. Casaús Arzú. Ma. Elena (s/f). Metamorfosis del racismo en la élite del poder en Guatemala.
4. Fromm, Erich (s/f). Marx y su concepto del hombre.
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